Sociedad
Un estudio explica por qué algunas personas se reservan sus buenas noticias ante un amigo
El trabajo, que reunió nueve estudios, también describe el caso inverso: las personas se muestran más dispuestas a contar sus fracasos cuando un amigo atravesó algo parecido.
Redacción La Bajada ·
Una investigación publicada en la revista científica Organizational Behavior and Human Decision Processes analizó cómo cambia lo que las personas cuentan de sus experiencias según el estado emocional de quien las escucha. El trabajo reunió nueve estudios con más de 8.200 participantes.
Los resultados muestran un patrón. Cuando alguien cercano atraviesa una decepción, quienes escuchan tienden a compartir sus propios fracasos y a reservarse sus éxitos. En los escenarios planteados por los investigadores, los participantes mostraron más disposición a hablar de sus dificultades y menos intención de comunicar acontecimientos positivos que pudieran dejar al interlocutor en una comparación desfavorable. Por ejemplo, alguien que consiguió un empleo puede postergar el anuncio si su mejor amigo acaba de perder el suyo.
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Según la investigación, esta conducta no implica necesariamente ocultar información. El objetivo suele ser evitar que una buena noticia propia aumente el malestar de quien acaba de sufrir una decepción. Una explicación posible es la comparación social: escuchar que otro consiguió justo aquello que uno acaba de perder puede resultar incómodo, incluso cuando existe afecto genuino.
El trabajo también identificó la tendencia opuesta. Las personas se sienten más dispuestas a revelar un fracaso cuando saben que alguien cercano pasó por una situación similar, porque transmite que el otro no está solo. Esto aparece en conversaciones sobre problemas laborales, relaciones sentimentales o metas que no se cumplieron.
Para no perjudicar a quien atraviesa un mal momento, quienes tienen una buena noticia pueden recurrir a distintas estrategias. La investigación menciona el uso de palabras reconfortantes, las disculpas al compartir un éxito, la demora en la comunicación y los ofrecimientos de ayuda.
Los hallazgos describen tendencias observadas en los estudios, no reglas sobre cómo deben comportarse los amigos. Compartir una experiencia negativa tampoco garantiza que el interlocutor se sienta mejor, ya que la reacción depende del vínculo del momento y de la forma en que se presenta la información. El estudio no establece que callar sea siempre la mejor alternativa. Su principal aporte es mostrar cómo el estado emocional de los demás influye en la decisión de contar éxitos y fracasos.
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