Sociedad
Un escrito judicial describe el intento de ejecución fallido de Christa Pike en Tennessee
El documento, presentado el 22 de octubre por el abogado de la condenada, registra cerca de 10 agujas, una aguja doblada y casi una hora de intentos en el brazo izquierdo.
Redacción La Bajada ·
El abogado de Christa Pike, Randy Spivey, presentó el 22 de octubre ante el tribunal un escrito que reconstruye con detalle el intento de ejecución del 30 de septiembre en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville. Según el documento, el equipo empezó a colocar las dos vías intravenosas que exige el protocolo de Tennessee a las 6:34 p.m. y usó cerca de 10 agujas en ambos brazos. La defensa había hablado antes de al menos siete.
La vía del brazo derecho se instaló en unos seis minutos. En el izquierdo, en cambio, el proceso se extendió por casi una hora, con varios intentos fallidos, aunque Pike había indicado que buscaran una vena en la parte superior del brazo. Cuando intentaron pasar solución salina por la última vía, el líquido no circuló con normalidad, lo que sugería una falla en la conexión venosa.
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El escrito también recoge las dudas del propio equipo. A las 6:57 p.m., uno de sus integrantes señaló que una vena “podía haber reventado”, mientras otros dos dijeron que no podían determinarlo. Según el relato de Spivey, otro integrante preguntó: “es sangre o está reventada, necesito saberlo”. A las 7:07 p.m., tras un nuevo intento en otra zona del mismo brazo, la aguja salió visiblemente doblada. Spivey recordó que un técnico dijo entonces: “Creo que está reventada”.
A las 7:13 p.m. el equipo dio por colocada la vía del brazo izquierdo. Le fijaron las manos con cinta y la conectaron a un monitor cardíaco. Cerca de las 7:34 p.m., Pike dijo: “Siento que mi brazo va a explotar. Me arde”. Según el escrito, los encargados de inyectar el pentobarbital pidieron desde una sala contigua, en varias ocasiones, que revisaran el brazo izquierdo, y no quedó claro en qué momento el fármaco ingresó a las vías.
Spivey describe también la demora posterior. A las 8:22 p.m. pidió que se detuviera la ejecución, porque el protocolo no autoriza una tercera dosis. Cuando solicitó usar un teléfono, el personal lo llevó por un recorrido de siete minutos en lugar de permitirle usar el aparato de la sala de testigos. A las 8:50 p.m. le informaron que una ambulancia estaba en camino, y a las 9:14 p.m. llegó al hospital.
El protocolo estatal prevé una segunda serie de inyecciones con el mismo fármaco si la primera no causa la muerte, pero no define qué hacer si la persona sobrevive a ambas dosis. Ese vacío es el que el caso dejó expuesto.
Joel Zivot, anestesiólogo de la Universidad de Emory que asesoró al equipo de defensa, explicó en declaraciones a la prensa una hipótesis sobre la supervivencia: “la mayor parte del pentobarbital, en lugar de circular por su cuerpo, terminó en sus brazos, y así fue como sobrevivió”.
Siguen pendientes el diagnóstico médico sobre las funciones cognitivas y psicológicas de Pike y la revisión independiente ordenada por el gobernador Bill Lee.
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