Policiales
Desde cárceles bonaerenses una banda hizo más de 10.000 llamadas para estafar
Los allanamientos en tres penales secuestraron ocho celulares, tarjetas SIM y anotaciones con datos de posibles víctimas. El fiscal Mariano Moyano pidió prohibir con urgencia el uso de celulares en los penales.
Redacción La Bajada ·
Una investigación encabezada por el fiscal Mariano Moyano, de Mar del Plata, desarticuló una organización que operaba desde cárceles bonaerenses. Según los registros de las compañías telefónicas, entre junio y octubre de este año se realizaron más de 10.000 llamadas salientes a distintas localidades de Buenos Aires y a provincias como Neuquén, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Tierra del Fuego, con un promedio de al menos 50 por día.
Los llamados apuntaban sobre todo a adultos mayores. Los falsos policías y los falsos familiares contaban historias como la de un pariente detenido tras atropellar a una mujer embarazada, por la que pedían una fianza urgente. En otros casos, quienes llamaban se presentaban como hijos o sobrinos y pedían cambiar dólares ante un supuesto anuncio económico del Gobierno.
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Cuando una llamada no daba resultado, la organización enviaba grupos a las viviendas. Según la investigación, esos grupos se presentaban como policías en la puerta o entraban por la fuerza para robar.
El centro de llamadas funcionaba en la Unidad Penal N° 1 de Lisandro Olmos, en la provincia de Buenos Aires, donde estaba alojado Hugo Carlos Miguel, alias El Gitano, de 62 años, condenado a 30 años de prisión por homicidio. Según la pesquisa, era el principal encargado de llamar y usaba la identidad de un falso subcomisario Gutiérrez para inspirar confianza. Otros dos internos, Franco Isaías Miguel y Jonathan Villalba, alojados en las unidades N° 44 y N° 15 de Batán, reunían datos patrimoniales de las posibles víctimas y los transmitían a Olmos.
La causa comenzó con un intento de estafa en julio en Mar del Plata. Un hombre recibió el llamado de falsos policías que pretendían quedarse con sus ahorros, pero desconfió y no entregó el dinero. El análisis de cámaras de seguridad y de antenas telefónicas permitió vincular ese episodio con otros hechos.
Días después, encapuchados ingresaron a una vivienda, maniataron y golpearon a una mujer de 70 años y le provocaron lesiones en los pies para exigirle dinero. Se llevaron unos 600.000 pesos. Por ese hecho fue detenido Alejandro Rosales Demetrio, y el peritaje de su celular permitió conectar a la banda con internos de varias penitenciarías.
Con esa información, detectives de la DDI Mar del Plata y La Plata realizaron allanamientos simultáneos en tres penales bonaerenses para evitar la destrucción de pruebas. Secuestraron ocho celulares, tarjetas SIM y anotaciones con nombres y números de futuras víctimas. En la Unidad Penal de Lisandro Olmos fueron identificados Hugo Carlos Miguel y su compañero de celda, Joel Aguirre. En Batán se notificó a Rosales Demetrio, Franco Isaías Miguel y Jonathan Villalba de nuevas imputaciones.
Moyano pidió a las autoridades que se prohíba de manera urgente el uso de celulares dentro de los penales. Según advirtió, la disponibilidad de teléfonos permite a los presos planificar delitos y mantener contacto con colaboradores externos sin ningún control.
Todas las personas mencionadas gozan de presunción de inocencia en esta causa. Los investigadores analizan ahora el material secuestrado para establecer la cantidad de damnificados, el alcance económico de las maniobras y si hay conexión con otros hechos.
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