Sociedad
Las muertes por calor atribuidas al cambio climático crecieron tras el Acuerdo de París
El informe también registra que el financiamiento de investigaciones sobre salud y clima pasó de 42 millones de dólares en 2016 a 316 millones en 2024, y que el avance de la sequía se aceleró en la última década.
Redacción La Bajada ·
El informe The Lancet Countdown, presentado en Londres el 28 de octubre, compara la década 2016-2023 con la anterior y concluye que las muertes estimadas por el cambio climático aumentaron después de la entrada en vigencia del Acuerdo de París. La directora regional para América Latina de la iniciativa, Stella Hartinger, resumió el hallazgo: “La conclusión es que muchos daños a la salud crecieron más rápido después de París”.
Para calcular esas muertes, los investigadores comparan un escenario real con un escenario contrafactual que simula cómo habría sido la temperatura sin el cambio climático provocado por el ser humano. El Acuerdo de París, firmado a finales de 2015, fijó como objetivo limitar el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C respecto de los niveles preindustriales, y continuar los esfuerzos para llegar a 1,5 °C.
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Hartinger explicó que el calor no solo mata por golpe de calor, sino que también agrava enfermedades previas. Según su descripción, “Los más expuestos son los adultos mayores, las personas con enfermedades crónicas, quienes trabajan al aire libre y quienes viven en condiciones de pobreza, con menos capacidad para protegerse”.
En el agua, el informe indica que la expansión del territorio afectado por sequía avanzó en la última década a un ritmo más de siete veces superior al registrado entre 2006 y 2015. Desde 2003, el 43% del planeta mostró una disminución a largo plazo del almacenamiento de agua, mientras que en el 37% se observó un aumento. Los autores advierten que sequías y lluvias extremas pueden presentarse al mismo tiempo en zonas distintas.
Sobre América Latina, el reporte señala que “El aumento de las sequías extremas se ha acelerado”. Las zonas más vulnerables, entre ellas el África subsahariana y América Latina, incluida la cuenca del Amazonas, se vieron afectadas de forma desproporcionada. Hartinger dijo en una entrevista que “América Latina enfrenta desafíos cada vez mayores ante el cambio climático, aumentan las temperaturas, los eventos extremos y la vulnerabilidad de sus poblaciones, y también vemos un aumento de sus impactos en la salud”.
La investigadora chilena Yasna Palmeiro-Silva, coautora del informe, describió la superposición de amenazas: “no solo tenemos olas de calor, sino que tenemos olas de calor, incendios forestales, polución del aire, sequía, todo ocurriendo al mismo tiempo”. Agregó la presencia de El Niño, que describió como un súper El Niño exacerbado por el cambio climático, y señaló que en la Amazonía los más afectados son los pueblos indígenas y las comunidades que dependen de los sistemas naturales.
En energía, el informe señala que los combustibles fósiles “siguen suministrando más del 80 % de la energía mundial”. En 2025, la inversión mundial en energía limpia superó en un 82% los 1,16 billones de dólares destinados a combustibles fósiles. Sin embargo, el acceso a esa energía es desigual: su uso es mayor en los países con índice de desarrollo humano muy alto que en los de IDH más bajo, justamente los más expuestos a la pobreza energética.
En salud, el trabajo evaluó 54 indicadores sobre las consecuencias del fenómeno y las medidas para enfrentarlas. El financiamiento de investigaciones sobre salud y clima pasó de 42 millones de dólares en 2016 a 316 millones en 2024. Hartinger sostuvo que “Ha habido avances en adaptación, pero siguen siendo insuficientes”.
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