Sociedad
La sonda MMX de Japón intentará hasta dos aterrizajes en Fobos
Los instrumentos suman aportes de Francia, Alemania, España y la NASA, con una inversión estimada de 578 millones de dólares.
Redacción La Bajada ·
La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) informó que el cohete H3 completó su vuelo según lo previsto y que la sonda se separó unos 71 minutos después del despegue. El miércoles, la agencia confirmó que MMX superó las operaciones iniciales de verificación de sus sistemas. El viaje hasta las proximidades de Marte dura unos diez meses. La inversión estimada del proyecto es de 578 millones de dólares.
La nave no podrá mantenerse en una órbita convencional alrededor de Fobos, porque la influencia gravitatoria de Marte lo impide. En cambio, seguirá una trayectoria alrededor del planeta que le permitirá quedarse cerca de la luna, observar su superficie y preparar las maniobras de aterrizaje. Fobos tiene un diámetro medio de unos 22 kilómetros.
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La sonda intentará hasta dos aterrizajes sobre el satélite. Sus patas están diseñadas para absorber parte de la energía del contacto y evitar que rebote o vuelque por la baja gravedad. Para recolectar material usará dos mecanismos: un taladro montado en un brazo robótico, que extrae material del subsuelo, y un dispositivo aportado por la NASA, que impulsa partículas con nitrógeno a presión hacia un recipiente de almacenamiento. La meta es reunir al menos 10 gramos.
El rover Idefix, un vehículo de cuatro ruedas construido por las agencias espaciales de Francia y Alemania, será enviado a la superficie de Fobos entre fines de 2028 y comienzos de 2029. Podrá desplazarse durante un máximo aproximado de 100 días para estudiar el terreno y ayudar a preparar el descenso de la nave principal.
Dentro del rover viaja también el espectrómetro Raman RAX, desarrollado con la participación del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA) y especialistas del INTA, según informó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Su láser, de fabricación española, pesa menos de 100 gramos e incorpora dos canales para aumentar la fiabilidad. El instrumento permite identificar minerales y compuestos químicos sobre el terreno, sin trasladar las muestras a un laboratorio. Olga Prieto-Ballesteros, investigadora del Centro de Astrobiología y colíder científica de RAX, sostiene que estos análisis permitirán reconstruir la composición y la evolución de la luna.
Las muestras regresarán a la Tierra en 2031, en una cápsula que aterrizará en Australia. Ese es el último hito del cronograma, después de la llegada a Marte prevista para agosto de 2027.
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