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Viernes 6 de noviembre de 2026
La Bajada

Periodismo desde Paraná

Sociedad

El bicarbonato ayuda a desprender residuos de las uvas, pero no las desinfecta

Las recomendaciones coinciden en el enjuague final con agua potable. El tiempo de remojo es el punto donde difieren.

Redacción La Bajada ·

Lavar las uvas antes de comerlas es una costumbre extendida, pero el método también cuenta. Raúl Cardaba, presentado como vendedor de frutas, explicó en un video dos formas de limpiarlas: un producto específico para frutas y verduras o una preparación casera con bicarbonato de sodio. Según dijo, el producto comercial es su alternativa preferida. “Esas dos opciones son las más recomendadas”, afirmó.

Para la versión casera, Cardaba indicó colocar dos vasos de agua en un recipiente y agregar una cucharada de bicarbonato por cada dos vasos. Después hay que revolver hasta que se disuelva, sumergir las uvas, moverlas y dejarlas entre 5 y 10 minutos. En el caso de los productos comerciales, la cantidad y el tiempo de espera dependen de las instrucciones de cada fabricante.

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El paso que Cardaba considera central llega después. “Una vez que hayas hecho esto, aclarar con abundante agua, eso va a ser lo principal”, dijo. El enjuague debe hacerse con agua potable corriente, sin detergentes ni productos de limpieza domésticos.

Amy Johnston, educadora de extensión y profesora asistente de seguridad alimentaria de la Universidad de Minnesota, señaló que una solución de bicarbonato puede ayudar a desprender suciedad y algunos residuos de pesticidas. No tiene efecto sobre las bacterias y no actúa como desinfectante. El lavado, en general, retira suciedad y parte de los microorganismos de la superficie, pero no elimina todos los contaminantes.

Johnston recomienda una inmersión breve, seguida de un enjuague a fondo con agua fría. Advierte que no conviene prolongar el remojo, porque la diferencia de temperatura entre el agua y la fruta puede favorecer que sustancias presentes en el líquido ingresen al producto. Ahí está la diferencia con Cardaba: él propone entre 5 y 10 minutos; Johnston habla de una inmersión breve.

Las pautas sanitarias citadas en otras fuentes apuntan en la misma dirección. La Organización Mundial de la Salud incluye el lavado de frutas y verduras entre sus cinco claves para alimentos más seguros y advierte que los gérmenes pueden pasar de manos y utensilios a los alimentos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aconseja enjuagar la fruta bajo agua corriente antes de comerla, cortarla o pelarla, y lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de prepararla. Según la FDA, secar la fruta con toalla de papel o paño limpio puede reducir los microorganismos del exterior. La FAO, a través del Codex Alimentarius, establece que el agua del enjuague final debe ser potable y subraya la prevención de la contaminación cruzada.

Las recomendaciones coinciden en el enjuague final con agua potable y en que el bicarbonato no reemplaza ese paso. Lo que no coincide es el tiempo de remojo: entre 5 y 10 minutos en un caso, una inmersión breve en el otro.

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