Sociedad
Científicos de Ohio y Zhejiang crean un prototipo que envía olores por internet
Un receptor libera el aroma con líquidos almacenados. En voluntarios, el reconocimiento bajó a 73% para olores individuales.
Redacción La Bajada ·
Un equipo de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, y del Laboratorio Zhejiang, en China, presentó un prototipo llamado Scentronic. Capta un aroma, lo interpreta con inteligencia artificial y lo reproduce en otro punto conectado a internet. Los resultados fueron publicados en la revista Science Advances. Lo que atraviesa la red no es la sustancia original sino la instrucción sobre qué fragancia producir, que el receptor libera a partir de líquidos aromáticos almacenados.
La parte emisora es una nariz electrónica compuesta por seis sensores de óxido de estaño. Según la descripción del estudio, esos sensores registran los compuestos que emite un alimento y cambian su resistencia eléctrica, cada uno con un patrón propio. Un algoritmo de aprendizaje automático examina la combinación de las seis respuestas y la asigna a una categoría.
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En el receptor, la orden activa un actuador piezoeléctrico, un componente que vibra cuando recibe corriente. Esa vibración hace pasar el líquido por una malla con microperforaciones y lo convierte en gotas diminutas que se dispersan en el aire.
En las pruebas de laboratorio, el sistema trabajó con cinco categorías: cerveza, bizcocho, café, naranja y vino tinto. El rango de precisión informado va del 96% al 100%. Ese resultado surgió con una sola marca por categoría, sin evaluar variantes de un mismo alimento o bebida, y los investigadores señalan que habría que ampliar el repertorio de muestras para que el modelo generalice mejor.
Cuando la prueba pasó de los sensores a las personas, los aciertos cayeron. En un grupo de entre 14 y 16 voluntarios, identificaron olores individuales en el 73% de los casos y mezclas de dos aromas en el 71%. Esa distancia entre la identificación automática y la percepción humana aparece como una limitación reconocida del sistema.
Entre los usos que proponen los investigadores figura el médico: hacer pruebas olfativas a distancia, sin que el paciente deba trasladarse a una clínica, y graduar la intensidad del aroma ajustando el pulso eléctrico del actuador. La idea sirve para medir el olfato perdido tras un contagio de covid-19 o tras un traumatismo de cráneo. “Un sistema de evaluación quimiosensorial puede reducir la necesidad de visitas frecuentes a la clínica, lo que mejora la comodidad del paciente y permite una atención oportuna y personalizada”, señalan los autores en el estudio. Otros usos mencionados son la realidad virtual, las videollamadas que compartan el aroma de una comida y el comercio electrónico, para oler un producto antes de comprarlo.
El uso clínico todavía requiere nuevas pruebas. Hasta ahora, Scentronic es un prototipo de laboratorio: sólo se probó con cinco categorías de olores, necesita tener previamente las fragancias que quiere reproducir y no logra copiar con exactitud la composición química completa de un aroma.
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