Economía
Investigadores estiman entre 30% y 50% la brecha de rendimiento en campos bonaerenses
En años húmedos, la falta de fósforo, nitrógeno o azufre en el suelo limita lo que el agua puede convertir en grano. Según los datos del laboratorio, la mitad de las muestras tiene fósforo entre 12 y 15 ppm, por debajo del rango recomendado de 18 a 20 ppm.
Redacción La Bajada ·
Especialistas del INTA Balcarce, de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) advirtieron que la brecha entre el rendimiento potencial de los cultivos y el que obtienen los productores de la provincia de Buenos Aires oscila entre 30% y 50%. Según explicaron, esa diferencia puede ampliarse en campañas húmedas o bajo la influencia de fenómenos tipo Niño si la fertilización se aplica sin diagnóstico.
El agua eleva el techo productivo de maíz, soja y girasol, pero también deja más expuestas las carencias nutricionales del suelo. “El diagnóstico es el punto de partida de cualquier cultivo”, dijo Hernán Sainz Rozas, especialista en nutrición de cultivos del INTA. Para el especialista, fertilizar implica interpretar la capacidad real del suelo a través del análisis de laboratorio.
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El Laboratorio de Suelos del IPADS-Grupo Relación Suelo-Cultivo, en Balcarce, analizó miles de muestras del sudeste y sur bonaerense. Según esos datos, la mitad de las muestras presenta fósforo extractable de entre 12 y 15 partes por millón (ppm). Los umbrales a partir de los cuales baja la probabilidad de respuesta a la fertilización son 15 ppm para maíz y entre 12 y 15 ppm para soja y girasol, pero el rango recomendado es de 18 a 20 ppm, donde la soja no ve limitada la fijación biológica de nitrógeno.
El suelo también aporta nitrógeno y azufre a partir de la materia orgánica. Para medir esa capacidad, los investigadores usan el nitrógeno incubado en anaerobiosis (Nan). Los valores relevados van de 50 a 61 ppm, entre 39% y 47% de los 128 ppm que registraban los suelos prístinos de la región. “Aunque hubo diferencias estadísticas entre años, los valores se mantuvieron dentro de ese rango”, señaló Sainz Rozas.
Las respuestas a la fertilización se miden en kilos de grano por hectárea. En maíz, con valores de Nan inferiores a 50 ppm, el agregado de nitrógeno produjo en promedio 3100 kilos más por hectárea. En girasol, las respuestas rondaron los 500 kilos adicionales por hectárea en suelos con Nan por debajo de 60 ppm y nitrógeno en forma de nitrato (N-NO3 0-60 cm) por debajo de 50 kg/ha. En suelos degradados, el azufre generó aumentos de entre 330 y 1100 kilos por hectárea en maíz, y de entre 300 y 700 kilos en soja.
La recomendación técnica es combinar el Nan con la medición de nitrógeno y azufre disponibles en el suelo. Según los especialistas, ese diagnóstico permite anticipar en qué lotes es más probable obtener una respuesta a la fertilización.
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