Sociedad · Entre Ríos
Un barco de 107 metros se soltó con la crecida del Paraná y quedó varado en Corrientes
El Uros-Z nunca fue terminado y no tiene matrícula oficial. Quedó en manos del Estado nacional tras la quiebra de la empresa que lo encargó, y todavía no hay un plan para asegurarlo, señalizarlo o retirarlo.
Redacción La Bajada ·
Un barco de 107 metros que llevaba más de dos décadas amarrado en un astillero de Corrientes se soltó durante la crecida del río Paraná y recorrió casi dos kilómetros a la deriva. La embarcación, llamada Uros-Z, quedó encallada sin tripulación frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros, en un sector por el que circulan pescadores y embarcaciones menores. No tiene luces, boyas ni advertencias visuales.
El casco se diseñó a principios de los años noventa como buque tanque químico, con bodegas de acero inoxidable. Según la crónica de un medio local, una empresa privada obtuvo financiamiento del Fondo Nacional de la Marina Mercante para encargar la construcción al Astillero Corrientes S. A. Cuando la compañía contratante entró en concurso de acreedores, acordó entregar la embarcación al Estado a cambio de que este asumiera sus deudas. La obra quedó inconclusa y el barco nunca obtuvo matrícula.
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En 2000, el astillero firmó con el Ministerio de Economía un acuerdo que fijaba un plazo máximo de 60 días para retirar el casco. El traslado no se concretó.
Miguel Gutnisky, dueño de Astilleros Corrientes S. A., relató en una entrevista de 2018 el recorrido por distintas oficinas del Estado. “Fuimos a la oficina de Bienes del Estado, y nos dijeron que no les correspondía, porque no era un inmueble”, dijo. Según su testimonio, otra dependencia le explicó que, al tratarse de un barco en construcción, tampoco tenía jurisdicción. Gutnisky también entregó una carta al entonces ministro del Interior, Rogelio Frigerio, hoy gobernador de Entre Ríos. Según contó, el funcionario mostró interés, pero las gestiones no derivaron en una solución.
El Uros-Z ya se había soltado en 2018, cuando una creciente cortó sus amarras y el casco recorrió casi 60 kilómetros por el río. Entonces, según explicó el jefe de Prefectura en Corrientes, Roberto Galvaliz, la estructura quedó ubicada en un barco de arena y luego bajo custodia de Prefectura Naval. Gutnisky sostuvo en esa oportunidad que el casco conservaba valor. “Se puede continuar la construcción o venderlo así como está. Tiene un motor nuevo y como iba a ser un buque químico, tiene las bodegas de acero inoxidable, que son carísimas”, afirmó.
Hoy el Uros-Z permanece frente a Quilmes y Los Astilleros, con años de deterioro a la intemperie. Hasta ahora no se definió un plan para asegurarlo, señalizarlo o retirarlo de ese sector del río. El punto pendiente es qué organismo se hará cargo del casco, una discusión que en 2018 no había tenido respuesta.
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