Sociedad
Sin rastros ni pertenencias de Raúl Moyano en el Ñuñorco tras más de diez días de búsqueda
Su hijo Matías relató que el celular emitió su última señal el miércoles 14 de octubre, y los especialistas del operativo analizan una zona de yunga del otro lado del cerro.
Redacción La Bajada ·
Más de diez días después de que Raúl Alfredo Moyano, docente jubilado, desapareciera en el cerro Ñuñorco, en el sur de Tafí del Valle, Tucumán, los equipos que lo buscan no encontraron ninguna pertenencia ni rastro del hombre. Su hija, Suyay Moyano, dijo que la familia mantiene la expectativa: “Tengo la esperanza y confío en que la gente lo va a encontrar y nos van a dar la posibilidad de abrazarlo otra vez”.
El hijo del docente, Matías, contó que el celular de su padre tenía 40% de batería el lunes y que el miércoles 14 de octubre intentó encenderse. Esa fue la última señal. Una antena de Los Sarmientos la captó, y desde entonces el teléfono no volvió a emitir.
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Según el relato de la familia, Moyano salió alrededor del mediodía del 12 de octubre desde la zona del Potrerillo. Cerca de las cinco de la tarde llegó a la cumbre conocida como el Banquito y grabó un video en el que señaló por dónde pensaba bajar. Desde ese punto tenía tres descensos posibles, y uno de ellos, por el centro del cerro, era el más usado.
Los especialistas que participan del operativo sostienen que, si se desorientó hacia el otro lado del Ñuñorco Grande, pudo terminar en la yunga que se extiende entre la ruta 325 y la ruta 307. Allí podría estar resguardado en una cueva. La zona tiene abundante agua y una fruta silvestre, la mora del campo, que según los conocedores del lugar podría estar comiendo. Si racionó lo que llevaba, pudo tener provisiones para uno o dos días.
Matías resumió la visión de la familia: “Pensamos que estaba resguardado, y posiblemente está lastimado.” Contó que su padre hacía montaña casi todos los fines de semana desde que se jubiló, pero que el Ñuñorco era la primera vez que hacía la cima. “Era la primera vez que hacía la cima”, señaló.
En el terreno, los efectivos del Grupo Cero, Gendarmería y voluntarios acampan en la ladera sur, y la búsqueda se intensificó del lado norte. La hija del docente describió la falta de indicios: “Nada de ropa de él, ni fruta, ni nada”.
En El Mollar, la comunidad se movilizó con donaciones que se llevan a la base instalada en Mula Corral, y consiguió caballos para subir a la montaña, según relató Matías.
El operativo seguirá condicionado por el clima. Si acompaña, el helicóptero y los drones sobrevolarán las piedras y caídas a las que no llegan las personas a pie, mientras un grupo se turna en la cima para el rastrillaje nocturno.
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