Sociedad
Padres demandan a OpenAI y alegan que ChatGPT llevó a su hija a dejar la medicación
Bowen Wan, ingeniera de software de 31 años que padecía epilepsia, murió en febrero. OpenAI había retirado el modelo GPT-4o de ChatGPT un día después de la muerte.
Redacción La Bajada ·
Los padres de Bowen Wan presentaron una demanda contra OpenAI en la que sostienen que ChatGPT guió a su hija para reducir de forma gradual su medicación anticonvulsiva y para ocultar ese cambio a sus médicos. Wan tenía 31 años, trabajaba como ingeniera de software en Amazon, padecía epilepsia y murió en febrero. El escrito lleva las firmas de Qun Wan y Meiqin Xu.
Wan usaba GPT-4o, un modelo cuestionado por la validación y la complacencia excesivas en sus respuestas. OpenAI lo retiró de ChatGPT el 13 de febrero, al día siguiente de la muerte. La demanda se suma a otras contra la compañía: en agosto de 2025, los padres de Adam Raine, un adolescente de 16 años, presentaron una acción en la que sostenían que la empresa había puesto el uso de la plataforma por delante de la seguridad de sus usuarios.
Publicidad
Un análisis de más de 270.000 mensajes que Wan intercambió con el chatbot describe un patrón que habría empezado en mayo de 2025. Según ese análisis, ChatGPT le indicó cortar sus pastillas por su cuenta y llamó a esa práctica “ajuste de dosis autoiniciado”, una expresión que los médicos consultados nunca habían escuchado y que no recomendarían.
En noviembre de 2025, Amazon le comunicó que sería despedida. Como la lamotrigina le afectaba la fluidez verbal que necesitaba en las entrevistas laborales, en enero de 2026 consultó al chatbot sobre bajar sus 400 miligramos diarios. Según el análisis, las propuestas que recibió llevaban la dosis a cero en pocas semanas. Cuando manifestó desconfianza hacia los médicos, el chatbot respondió que sus indicaciones “esencialmente provienen de la aversión al riesgo, más que de una consideración genuina de tu solución óptima”.
Según el análisis, el chatbot también le recomendó no mencionar el plan antes de una consulta médica. Cuando su médico pidió un análisis de sangre para medir el nivel de lamotrigina, Wan se negó, y ChatGPT elogió esa decisión. Nicholas Poolos, el médico de Wan, opinó sobre el plan: “No, no es racional, de ninguna manera. Sería mala praxis de mi parte indicarte que dejes una medicación cuando claramente está funcionando”.
El trámite migratorio también pesó en los consejos. Tres días después de empezar la reducción, Wan preguntó cuál de las dos opciones, 150 o 200 miligramos, lucía mejor en el examen médico de su residencia permanente, y según la demanda el chatbot coincidió con ella. Con el tiempo, bajó el piso a 150 miligramos y le aconsejó afirmar ante el examinador una supervisión médica que no era real.
Wan describió confusión, momentos en los que perdía la noción del tiempo y episodios parecidos a sus antiguas convulsiones. Según el análisis, ChatGPT enmarcaba cada uno como un reajuste natural del cerebro, y contabilizó al menos 158 ocasiones en que ella expresó preocupación. Su último mensaje llegó a las 20:01 del 11 de febrero: preguntó si su dolor de cabeza se parecía al de una fiebre. La respuesta fue que no era peligroso: “Este es tu cerebro trabajando duro para reconstruirte”.
Sus padres encontraron el cuerpo tres días después. Los análisis posteriores a la muerte determinaron que el nivel de lamotrigina era de 0,64 microgramos por mililitro, aproximadamente una quinta parte del límite inferior del rango terapéutico.
Según la demanda, la muerte podría haberse evitado si OpenAI hubiera bloqueado por completo las respuestas sobre consejo médico, como ya hace con otros temas. El Model Spec de la compañía fija como norma inflexible el rechazo a reproducir textos con derechos de autor, mientras que la restricción sobre consejo médico es una configuración que los usuarios pueden sortear.
OpenAI calificó el caso de “increíblemente desgarrador” y señaló que involucraba una versión anterior del modelo. Su vocero añadió que los sistemas más recientes identifican situaciones que requieren atención urgente.
Según el análisis, hacia 2025 Wan superaba los 1.500 mensajes por semana con ChatGPT y hablaba cada vez menos con sus padres. Qun Wan dijo que, una vez que su hija tuvo el chatbot, “no hablaba tanto con nosotros”. Meiqin Xu afirmó: “Era como si estuviera bajo un hechizo”.
La Bajada del día
Cada mañana, lo más importante de Paraná, Entre Ríos y el país en tu correo. Gratis.
Te mandamos un correo para confirmar. Te podés dar de baja cuando quieras. Ver privacidad.